El futuro del trabajo

Febrero 2014
Sochi 2014: Sebastien Toutant
P 74-75
¿Adónde apunta la evolución de las oficinas y otros espacios de trabajo?

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Escrito por:
ALBERTO SÁENZ GÓMEZ TELLO
Cofundador de Funkalab (plataforma web para la producción creativa), y FLOW - un evento multidisciplinario para creadores. Estudiante de las dinámicas urbanas.
ALBERTO@FUNKALAB.COM

Todos los días sales del elevador y te diriges hacia tu cubículo, cruzando el garrafón de agua y el área de contabilidad. Este pequeño espacio semi-personalizable está decorado con elementos que te describen: una foto de tu perro, una pequeña planta y un calendario con imágenes del viaje que siempre has querido hacer. Aquí es donde se te tienen que ocurrir tus mejores ideas, lidiar con todos tus clientes, comunicarte con los de tu equipo y al final del día, tener tiempo para relajarte. A cualquier hora, éste es tu nuevo hogar. Un pequeño espacio para hacerlo todo, por el resto de tu vida.

 

Este escenario es el que viven diariamente millones de trabajadores en el mundo corporativo, un modelo anticuado que ha estado vigente por décadas. Contrario a este status quo, varias organizaciones han buscado desechar este sistema a favor de un ambiente de trabajo más abierto, flexible y que impulse las nuevas ideas: los espacios de trabajo abiertos.

 

Estos lugares adaptan las áreas de trabajo, eliminando barreras físicas y valiéndose de mobiliario flexible con dos fines principales: incrementar la productividad y promover la colaboración. ¿Necesitas trabajar a solas? Encuentra el lugar más alejado del ruido. ¿Tienes que terminar un proyecto en equipo? Hay una gran mesa que te permite hacerlo. ¿Necesitas relajarte y despegarte de las tareas del día? Puedes ir a un lounge a leer tu libro favorito. Las posibilidades son inmensas y buscan adaptarse a los diferentes escenarios que pueden ocurrir en el día.

 

A pesar de que existe un boom en el mundo corporativo, estos ambientes de trabajo no son exclusivos para las grandes empresas; de hecho, la adaptabilidad de estos espacios abiertos ha hecho que sean parte de una transformación en diversas tipologías. Las universidades, las cafeterías, las bibliotecas, los coworkings, los hackerspaces y los fab-labs, han implementado los espacios de trabajo abiertos para atraer un modelo de pensamiento acorde a las necesidades actuales. Casos como las oficinas de Google –el ejemplo por excelencia– , el Media Lab del MIT o el Citizen Space en San Francisco, son parteaguas en la manera de trabajar. Incluso en México, la creación de nuevos ambientes de trabajo en instituciones universitarias o la creciente demanda de espacios colaborativos en las grandes ciudades, demuestran el cambio de paradigma que se está viviendo. ¿Las razones principales? La proliferación de dispositivos móviles acompañados de Internet casi ilimitado, la búsqueda de una mayor velocidad en las dinámicas de producción, una generación inmensa de freelancers y la apertura por el trabajo fuera de la oficina, hacen posible estos lugares más flexibles.

 

Distintas condiciones permiten que sean una respuesta sensata, pero la realidad es que aún no exploramos los modelos más innovadores que cambiarán el panorama por completo. Investigación y producción de nuevas tecnologías abundan en las áreas de la colaboración, en las que sobresalen las interfaces que facilitan la producción a distancia y un sinnúmero de nuevas aplicaciones para los dispositivos de las siguientes generaciones. Ejemplos como el Oculus Rift (un visor de realidad virtual con aplicación en los videojuegos) o los Google Glasses, nos dan un vistazo a las posibilidades del futuro: una inmersión tecnológica total. Los ambientes virtuales, casi reales, permitirán hacer las tareas de oficina desde cualquier lugar posible. Reuniones de trabajo desde el parque, visitas remotas a clientes, trabajos de equipo en talleres digitales o clases interactivas en cualquier universidad, harán que los espacios físicos sean relegados por ecosistemas totalmente computarizados. La tecnología digital favorecerá la movilidad de las personas; los lugares de trabajo fijos como los conocemos dejarán de existir.

 

Ya contempladas las posibilidades de interacción digital, es fácil pensar que las limitantes del trabajo físico sean la última barrera para el desprendimiento completo del modelo tradicional. Un video reciente que circula en las redes nos hace pensar que sí es posible. El proyecto titulado inform, en el que están involucrados estudiantes del mit, puede ser uno de los avances más importantes para los sistemas de colaboración y trabajo a distancia. Este dispositivo representa el contenido 3d de una manera tangible, permitiendo interactuar con el mundo físico a su alrededor. ¿Un ejemplo concreto? Imagina que te encuentras a miles de kilómetros de tu espacio de trabajo y necesitas crear una maqueta física con materiales que no tienes al alcance de la mano. Esta herramienta te permitirá hacerlo a través de un sensor que puede reproducir tus movimientos a detalle, ayudando a que la distancia no sea impedimento para hacer labores que necesitan del trabajo manual. Inclusive, esta tecnología va más allá y gracias a su capacidad de escaneo tan detallada, permite que los participantes en una videoconferencia se puedan visualizar físicamente, ayudando a agilizar la interacción de manera remota.

 

Ambiente digital: listo. Interacción física a distancia: lista. Las dos limitantes más grandes de los espacios de trabajo abiertos han sido superadas, ahora existe la posibilidad de un nuevo modelo mucho más abierto y flexible que no sólo afectaría a estos ambientes de trabajo colaborativo sino que reinventaría a toda la industria. ¿Puedes visualizar el modelo de vida en 20 años? Las personas empezarán a trabajar desde casa con más frecuencia, adaptando sus interiores para crear oficinas personales que los conecten con el exterior. Desde este lugar podrás interactuar de manera fluida con compañeros de trabajo en todo el mundo a través de escenarios virtuales. El tráfico y las largas distancias para llegar a la oficina, serán cosas del pasado: siempre estarás en la oficina. Obviamente, la ciudad empezará a tener un carácter distinto. Habrá un crecimiento exponencial de estaciones de trabajo independiente, sustituyendo el modelo de oficina de planta abierta. Estos lugares serán la evolución de los espacios de coworking: una estructura abierta donde cualquiera tendrá la comodidad para acceder a sistemas de interacción remoto, impresoras 3d o cualquier herramienta que mejore la producción a distancia. Lo mejor de todo es que estarán a la vuelta de la esquina, sin necesidad de recorrer largas distancias para llegar a ellas. Inclusive para los estudiantes, asistir a clases de manera remota será la norma.

 

La transformación completa del modelo de oficina está por ocurrir y seguramente tomará a todos por sorpresa. Los espacios de trabajo abierto son el inicio de un cambio radical que abrirá nuevos patrones en la vida diaria: una mucho más atada a la individualidad, la flexibilidad y a las alternativas de colaboración más eficaces. Un futuro emocionante que eliminará las limitaciones de los espacios actuales, pero que vendrá con un costo que ya se empieza a experimentar: una dependencia total de la red y una menor interacción física con los compañeros de trabajo. Las oportunidades son amplias pero representan un cambio en nuestros hábitos rutinarios. Probablemente ya te acostumbraste a los cubículos insípidos, al tráfico y a los horarios estrictos que demanda tu escuela o trabajo. No te pongas tan cómodo, porque en unos años más el escenario cambiará por completo.

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